En la ciudad bonaerense de Campana, un
semáforo se volvió noticia por hacer algo
que ninguna ley logra por completo: educar sin castigar.
El dispositivo, equipado con inteligencia artificial,
detecta a los motociclistas que no usan casco y bloquea
la luz verde hasta que corrijan su conducta. La medida,
impulsada por la campaña "Semáforo
Concienciador" de Honda Safety junto a la agencia
Almacén, apunta a prevenir siniestralidad con una
estrategia más empática: frenar el riesgo
antes de que acelere.
La lógica es simple pero potente:
la tecnología observa, analiza y actúa sin
intervenir directamente. No hay multas, ni policías,
ni amenazas. Solo una pausa incómoda en el semáforo
que invita a la reflexión y, con suerte, al cambio
de hábito. No se trata de castigo, sino de pedagogía
urbana.
El experimento, que ya fue probado también
en cruces de la Ciudad de Buenos Aires, abre el juego
a una forma distinta de pensar la seguridad vial. ¿Y
si en lugar de esperar el accidente actuamos antes? ¿Y
si dejamos que la infraestructura sea parte del mensaje?
Un semáforo que enseña quizás no
cambie el mundo, pero puede salvar una vida. Y eso ya
es bastante.
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