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La Justicia autorizó la demolición
del predio Floreal del Sol, el emprendimiento inmobiliario
inconcluso ubicado sobre la avenida San Martín
al 500, en Belén de Escobar. La medida surge de
un fallo de primera instancia del Juzgado Civil y Comercial
N°4 de Zárate, que hizo lugar a una acción
preventiva promovida por la Municipalidad para intervenir
sobre una estructura que lleva años abandonada
y presenta distintos niveles de deterioro.
La resolución judicial también
autoriza el desmontaje de la grúa torre de aproximadamente
50 metros de altura y la remoción de encofrados,
andamios, conductos de descarga de escombros y otros elementos
de obra considerados potencialmente riesgosos para el
entorno. Entre sus fundamentos, el juez entendió
que el paso del tiempo agravó el estado general
de la construcción y que las medidas reclamadas
resultan adecuadas para prevenir eventuales daños
a terceros.
Sin embargo, la decisión no implica
una demolición inmediata. Se trata de una sentencia
que aún no se encuentra firme y que puede ser apelada
por la empresa propietaria, Doro Florida S.A. Recién
una vez agotadas las instancias procesales correspondientes
podrán definirse los aspectos operativos de una
eventual intervención y los mecanismos para afrontar
o recuperar los costos de los trabajos que eventualmente
se realicen.
El caso tiene una larga historia. Floreal
del Sol fue anunciado en 2010 como un ambicioso desarrollo
inmobiliario que contemplaba varias torres de viviendas,
un hotel y distintos servicios complementarios. El proyecto
nunca llegó a concretarse y la obra quedó
paralizada, convirtiéndose con el paso de los años
en una de las construcciones inconclusas más visibles
del distrito.
Paralelamente, el emprendimiento quedó
vinculado a una causa judicial por presunta estafa que
involucró a cientos de inversores que habrían
aportado fondos al fideicomiso original. Mientras tanto,
el esqueleto de hormigón continuó deteriorándose
a la vista de todos.
Su ubicación, sobre uno de los
principales corredores que conectan el casco urbano con
la zona ribereña del Paraná y con los populosos
barrios del Bajo de El Cazador, hizo que la estructura
se transformara en una referencia inevitable para quienes
transitan diariamente por ese sector de la ciudad. Para
algunos, una promesa incumplida; para otros, un símbolo
del abandono y de los conflictos judiciales que marcaron
al emprendimiento.
Ahora, el fallo judicial abre una nueva
etapa. Aunque todavía quedan posibles apelaciones
y no existe una fecha cierta para una eventual demolición,
la resolución representa el avance más concreto
registrado hasta el momento respecto del futuro de una
obra que lleva más de quince años formando
parte del paisaje escobarense sin haber cumplido nunca
el destino para el que fue concebida.
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