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La madrugada del sábado dejó
una escena pocas veces vista sobre la Autopista Panamericana.
Un puente peatonal completo terminó desplomado
sobre la calzada luego de que un camión cargado
con arena perdiera el control y chocara contra uno de
sus pilares estructurales a la altura del kilómetro
51,500, en cercanías del acceso de Tapia de Cruz,
en Escobar.
El hecho ocurrió alrededor de las
4:30 y generó un corte total en ambos sentidos
de circulación entre el puente de Escobar y el
puente de Los Inmigrantes, provocando un colapso vehicular
que rápidamente se extendió a las colectoras
y accesos alternativos.
Según las primeras informaciones,
el camión arenero circulaba en dirección
hacia Capital Federal cuando habría sufrido un
desperfecto -extraoficialmente se menciona la posible
explosión de un neumático- y terminó
impactando violentamente contra una de las columnas de
la pasarela peatonal. La estructura cedió y cayó
sobre la autopista justo cuando otro camión de
la empresa Vía Cargo transitaba en sentido contrario.
El transporte quedó parcialmente atrapado bajo
el puente derrumbado.
Un Ford Fiesta que pasaba por la zona
también resultó alcanzado por fragmentos
de la estructura, aunque sin consecuencias graves para
su conductor.
En el lugar trabajaron desde los primeros
minutos Bomberos Voluntarios de Escobar, SAME, personal
policial, equipos de Defensa Civil, Tránsito municipal
y móviles de Autopistas del Sol. El conductor del
camión arenero fue trasladado preventivamente a
un centro de salud por posibles fracturas, mientras que
los demás involucrados solo sufrieron lesiones
menores o daños materiales.
Las tareas de remoción y reconstrucción
demandarán, según estimaciones preliminares,
al menos doce horas de trabajo. Sin embargo, operadores
viales no descartan que las demoras y complicaciones se
extiendan durante gran parte del fin de semana.
Dudas sobre la hipótesis
del neumático
La explicación inicial sobre una
posible explosión de neumático abrió
interrogantes entre especialistas del sector transportista.
Consultado por este medio, un camionero con décadas
de experiencia relativizó esa hipótesis
y recordó que los neumáticos delanteros
de este tipo de unidades suelen mantenerse en mejores
condiciones que otros ejes debido a su importancia crítica
para la conducción.
También señaló que
el tramo de Panamericana donde ocurrió el siniestro
presenta, en general, buen estado de mantenimiento, por
lo que consideró prematuro atribuir el hecho únicamente
a una falla mecánica.
"El peritaje del seguro nos dará
más claridad sobre lo ocurrido", explicó.
El transportista además aportó
otro elemento: la circulación nocturna de camiones
pesados vinculados a la actividad portuaria. Muchas cargas
se programan de noche para evitar el tránsito diurno
sobre Panamericana, donde la congestión obliga
a circular a muy baja velocidad durante largos trayectos.
A eso se suma un factor humano inevitable:
la reducción de visibilidad nocturna, el cansancio
acumulado y la somnolencia propia de horarios extremos.
En rutas y autopistas, muchas veces los
accidentes no responden a una única causa sino
a una combinación de pequeños factores que
terminan desencadenando una tragedia.
Y esta vez, por apenas segundos, el resultado
pudo haber sido mucho peor.
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