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Las luces volvieron a encenderse en el
Teatro Seminari-Cine Italia y, con ellas, una parte de
la memoria cultural de Escobar recuperó su escenario.
La histórica sala, inaugurada en 1889 y considerada
uno de los espacios patrimoniales más emblemáticos
del distrito, reabrió sus puertas luego de una
serie de trabajos de remodelación y mantenimiento
destinados a preservar sus instalaciones y adecuarlas
a las necesidades actuales.
La noche inaugural tuvo el tono de las
grandes ocasiones. Sobre el escenario se sucedieron distintas
expresiones artísticas que reflejaron la diversidad
cultural que caracteriza al Seminari desde hace décadas.
El concierto de apertura estuvo a cargo de la Asociación
de Profesores de la Orquesta Estable del Teatro Colón,
mientras que la actriz Inés Estévez ofreció
una participación especial. También formaron
parte de la velada Luisa Kuliok, quien compartió
una lectura alusiva al valor de los espacios culturales,
y la reconocida bailarina Eleonora Cassano, homenajeada
por su trayectoria y su vínculo con la comunidad
escobarense.
La programación incluyó
además un adelanto del musical *Drácula,
la resurrección*, de Pepe Cibrián, y un
cierre a cargo de la Orquesta de Cámara de Escobar.
Más allá de cada presentación, el
hilo conductor de la jornada fue la emoción de
reencontrarse con una sala que forma parte de la identidad
local.
La conducción estuvo a cargo de
Christian Sancho y Celeste Muriega, en una ceremonia que
también contó con la presencia de distintas
personalidades del ámbito artístico y cultural.
Un escenario que trasciende
generaciones
Más allá de la programación artística
de la gala, uno de los aspectos más significativos
de la reapertura fue la cantidad de testimonios que reflejaron
el vínculo afectivo que distintas figuras mantienen
con el Teatro Seminari. Para muchos de los presentes,
la sala no es solamente un escenario: es parte de su propia
historia.
El actor Nicolás Pauls recordó algunos de
los momentos más importantes de su carrera ligados
al lugar. "Es un teatro que amo profundamente y que
esté en estas condiciones, que presente estas propuestas
culturales, es digno de celebrar y acompañar. Acá
compartí escenario nada menos que con el Flaco
Spinetta en 2007 y verlo así de lindo y renovado
es gratificante", expresó.
También Diego Topa destacó su relación
con el espacio cultural escobarense. "Yo soy de Escobar,
así que conozco perfectamente este hermoso teatro.
Amo al Seminari porque es un espacio que conecta. Es sencillamente
mágico", señaló.
La actriz Anita Martínez, quien desarrolla actividades
de manera habitual en la sala, resumió una sensación
compartida por muchos artistas locales. "Es mi casa.
Tuve la suerte de presentar funciones aquí y realmente
amo este espacio. Es un teatro con mucha historia y me
encanta que se pueda acercar la cultura a la gente".
La homenajeada de la noche, Eleonora Cassano, puso el
acento en el valor patrimonial del edificio y en la importancia
de su preservación. "Es un teatro maravilloso.
Tiene una belleza y una antigüedad increíbles.
Me siento parte de este lugar y está bueno que
los vecinos tengan todas estas propuestas culturales al
alcance de la mano", manifestó.
En la misma línea, Inés Estévez destacó
la decisión de mantener vigente una institución
histórica. "Es muy valioso que se rescate
y se realce un emblema de la cultura argentina construido
hace tantísimos años. Que siga de pie, con
esta calidad y esta propuesta cultural, es para celebrar".
Quizás una de las definiciones más amplias
sobre el significado de la reapertura la aportó
Luisa Kuliok, quien durante la gala reflexionó
sobre el papel que cumplen estos espacios en la vida comunitaria.
"Hay mucho para celebrar al pensar que existe un
lugar donde se sigue hablando, haciendo, transformando
y construyendo cultura", expresó.
Las opiniones coincidieron en un punto: la importancia
de que el Seminari continúe funcionando como un
espacio de encuentro entre artistas y público,
preservando su historia mientras se adapta a los desafíos
del presente. Una combinación que explica por qué,
a 137 años de su inauguración, sigue siendo
uno de los principales referentes culturales de la región.
Un edificio con historia
La reciente intervención tuvo como
objetivo conservar y actualizar un edificio que integra
el patrimonio arquitectónico bonaerense. Entre
los trabajos realizados se incluyeron el recambio de las
butacas, la restauración y mantenimiento del histórico
piso de pinotea, la colocación de nuevas alfombras,
mejoras en los espacios de circulación, tareas
generales de pintura y la renovación del sistema
lumínico.
Las obras procuraron respetar la estética
original del edificio, preservando elementos distintivos
de fines del siglo XIX como molduras, pisos y arañas
de iluminación. El Seminari posee además
una singularidad histórica: abrió sus puertas
años antes que el actual Teatro Colón de
Buenos Aires y forma parte de un reducido grupo de salas
provinciales que aún conservan buena parte de sus
características originales.
Más que un edificio
La reapertura permite recuperar algo más
que un espacio físico. Los teatros, cines y centros
culturales funcionan como puntos de encuentro donde una
comunidad se reconoce a sí misma a través
del arte. En tiempos donde gran parte de la experiencia
cultural transcurre detrás de una pantalla, la
posibilidad de compartir una obra, un concierto o una
película en una sala conserva un valor difícil
de reemplazar.
Con su actividad nuevamente en marcha,
el Teatro Seminari inicia una nueva etapa que incluirá
espectáculos teatrales, musicales, propuestas cinematográficas
y actividades para distintos públicos. Una agenda
que busca proyectar hacia el futuro una historia que comenzó
hace más de un siglo y que sigue formando parte
del paisaje cultural de Escobar.
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