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La visita del ministro de Infraestructura
bonaerense, Gabriel Katopodis, a Escobar dejó una
agenda cargada de anuncios y recorridas junto al intendente
Ariel Sujarchuk, en una jornada centrada en obras públicas
y presencia territorial.
Entre los proyectos presentados se destacan
la construcción de un comedor universitario en
el Polo de Educación Superior de Ingeniero Maschwitz,
nuevas tareas de pavimentación en Matheu y la finalización
de la segunda etapa del saneamiento del arroyo Bedoya
en Garín.
Según se informó, también
se repasaron más de 70 acciones conjuntas entre
el municipio y la Provincia, en ejecución o proyectadas.
Desde el gobierno local y provincial se
remarcó la decisión de avanzar con obras
consideradas prioritarias, incluso en un contexto de restricciones
presupuestarias.
Katopodis señaló que la
finalización del entubamiento del arroyo Bedoya
responde a una necesidad estructural del distrito, mientras
que desde el municipio se insistió en la continuidad
de proyectos más allá de la situación
financiera.
La jornada incluyó además
una visita a la Despensa Agroecológica, donde se
abordaron temas vinculados a la producción local
y el consumo.
Más allá de la agenda local,
la presencia de Katopodis no puede leerse aislada del
momento político que atraviesa la provincia de
Buenos Aires.
El ministro forma parte del círculo
cercano del gobernador Axel Kicillof, quien en las últimas
semanas intensificó su armado político con
vistas a consolidar una alternativa dentro del peronismo.
En paralelo, distintos sectores del justicialismo
avanzan en la construcción de espacios propios,
en medio de tensiones internas aún no resueltas
y con la mirada puesta en el escenario electoral.
Mientras el oficialismo nacional atraviesa
cuestionamientos y conflictos internos, en la oposición
peronista crece la percepción de una oportunidad
para reorganizarse.
Sin embargo, ese proceso no aparece ordenado:
conviven múltiples líneas, desde el armado
que impulsa Kicillof hasta sectores del peronismo federal
y espacios vinculados al massismo.
Las diferencias no son solo estratégicas,
sino también personales, lo que complejiza cualquier
intento de síntesis.
En ese contexto, las recorridas territoriales adquieren
un doble valor: gestión hacia afuera y posicionamiento
hacia adentro.
La obra pública, en este esquema,
no solo responde a necesidades concretas, sino que también
funciona como herramienta de construcción política.
N. de la R.
Porque, al final, no se trata de estar
sino de cómo
y para qué se está.
La visita no solo dejó anuncios
y fotos. También dejó flotando una idea
menos visible: la expectativa de asistencia como medida
de cercanía. Un criterio que, aunque no nuevo,
expone cierta incomodidad con aquellos que eligen mirar
desde otro lugar.
Surgieron mensajes que reforzaban la importancia
de la presencia periodística en la recorrida. Episodios
menores, si se quiere, pero que reavivan un debate recurrente
sobre los límites entre la convocatoria institucional
y la autonomía editorial.
No todo lo que no está
falta. A veces, simplemente, elige no estar.
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