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La advertencia de los principales organismos
meteorológicos internacionales sobre el regreso
de la corriente El Niño y la posibilidad de un
segundo semestre con precipitaciones superiores a lo habitual
ya comenzó a movilizar a los distintos niveles
del Estado. En ese marco, la Municipalidad de Escobar
y el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos
Aires avanzan en la planificación de medidas preventivas
para reducir el impacto que podrían provocar eventuales
tormentas de gran magnitud.
Como parte de ese trabajo conjunto, se
realizó una jornada de concientización encabezada
por el director provincial de Riesgos y Emergencias, Daniel
Anaya, de la que participaron el titular de Defensa Civil
Escobar, Gabriel Pérez; la secretaria de Desarrollo
Social, María de los Ángeles Goñi;
y referentes sociales de la localidad de Maquinista Savio.
El encuentro estuvo orientado a brindar
información sobre las características del
fenómeno y coordinar estrategias de prevención
frente a un escenario que, de acuerdo con los especialistas,
podría incrementar el riesgo de crecidas de ríos
y arroyos, anegamientos e inundaciones urbanas. En la
Argentina, los efectos de El Niño suelen manifestarse
con lluvias por encima de los valores normales durante
la primavera y el verano, especialmente en el centro y
noreste del país.
Frente a ese panorama, el Municipio informó
que mantiene en marcha un plan integral de mantenimiento
y mejora de la infraestructura hidráulica, con
intervenciones sobre arroyos, canales, desagües y
reservorios para fortalecer la capacidad de respuesta
ante eventos climáticos extremos.
Entre las principales
obras y tareas en ejecución se destacan:
Arroyo Escobar: limpieza integral desde
su desembocadura en el río Luján hasta la
Ruta Nacional N.º 9. Los trabajos se suman a las
intervenciones ya realizadas aguas arriba, alcanzando
más de 10 kilómetros de cauce saneado para
mejorar la capacidad de escurrimiento.
Arroyo Tajamar: limpieza y adecuación hidráulica
de la cuenca baja, junto con la construcción de
un canal aliviador destinado a optimizar el drenaje de
la cuenca este de Belén de Escobar, particularmente
en el sector comprendido entre las calles Parravicini
y San Isidro.
Loma Verde: construcción de dos nuevos reservorios
pluviales sobre la cuenca media del arroyo Tatán,
que incorporarán una capacidad cercana a los cinco
millones de litros de agua para amortiguar el excedente
generado durante lluvias intensas.
Reservorios existentes: mantenimiento preventivo para
asegurar su funcionamiento y conservar la capacidad de
almacenamiento durante episodios de precipitaciones extraordinarias.
Sistema de desagües: limpieza, reparación
y reconstrucción de bocas de tormenta para mejorar
la captación y conducción del agua de lluvia
en calles y avenidas.
Canales y zanjas barriales: mantenimiento permanente de
la red secundaria de drenaje, considerada clave para el
correcto funcionamiento del sistema hidráulico.
Espacio público: retiro de ramas, residuos y otros
elementos que puedan obstruir desagües y cursos de
agua, junto con operativos permanentes para evitar la
formación de microbasurales, una de las principales
causas de anegamientos urbanos.
¿Qué es
El Niño y por qué genera preocupación?
La corriente El Niño es un fenómeno
climático de alcance mundial que se produce por
el calentamiento anormal de las aguas superficiales del
océano Pacífico ecuatorial. Aunque se origina
a miles de kilómetros de la Argentina, altera la
circulación de la atmósfera y modifica los
patrones habituales de lluvias y temperaturas en distintas
regiones del planeta.
En nuestro país, sus efectos suelen
traducirse en precipitaciones más abundantes de
lo normal durante la primavera y el verano, especialmente
en la región centro y noreste. Cuando las lluvias
se concentran en cortos períodos de tiempo, aumenta
el riesgo de crecidas de ríos y arroyos, anegamientos
urbanos e inundaciones, por lo que los organismos de emergencia
recomiendan reforzar las tareas de prevención y
mantenimiento de la infraestructura hidráulica.
Responsabilidad ciudadana
Más allá de los pronósticos, la experiencia
demuestra que los fenómenos meteorológicos
extremos ponen a prueba tanto la infraestructura como
la conducta ciudadana. El mantenimiento de desagües
y cursos de agua resulta clave, pero también lo
es evitar arrojar residuos en zanjas, bocas de tormenta
y arroyos, una práctica que suele agravar los anegamientos
durante las lluvias intensas.
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