| El municipio de Escobar avanza con una
puesta en valor integral de su sala principal, con el objetivo
de modernizar el espacio, mejorar la experiencia del público
y, al mismo tiempo, preservar la identidad de un edificio
emblemático inaugurado en 1889.
Los trabajos ya están en marcha
y muestran un avance concreto. Se completó el retiro
total de las butacas originales -junto con sus placas
de numeración-, que serán restauradas o
reemplazadas según su estado, respetando la estética
tradicional de la sala. En su lugar se instalarán
328 nuevas butacas, que incluirán versiones fijas,
móviles y de mayor tamaño, con tapizado
color borravino. La renovación no solo apunta al
confort: también incorporará espacios para
personas con movilidad reducida y sumará cojines
infantiles para mejorar la visibilidad de los más
chicos.
La intervención alcanza además
a distintos sectores estructurales. Se retiraron las alfombras
de la planta baja y del pullman, que serán reemplazadas
por nuevas de pelo corto en tono bordó, en línea
con la estética clásica del teatro. También
se desmontaron las escaleras laterales del escenario para
optimizar la circulación interna.
Uno de los puntos centrales es la recuperación
del histórico piso de pinotea. Allí se realizan
tareas de refuerzo con fenólicos, junto con trabajos
de pulido, masillado y recambio de piezas dañadas,
con el objetivo de garantizar su conservación a
largo plazo sin alterar su carácter original.
El proyecto incluye además la ampliación
de pasillos, la incorporación de iluminación
LED, adecuaciones eléctricas y tareas generales
de pintura. Todo bajo una premisa clara: actualizar el
funcionamiento sin resignar los rasgos que distinguen
al Seminari, uno de los pocos teatros bonaerenses que
aún conserva elementos originales como molduras,
arañas y pisos de época.
No es la primera vez que el espacio atraviesa
una recuperación profunda. En 2018, el municipio
lo reabrió tras permanecer cerrado durante tres
años por su estado de abandono. Esta nueva etapa
busca consolidar ese proceso de recuperación.
Mientras duren las obras -previstas hasta
junio-, la actividad cultural no se detiene. La programación
fue trasladada al Centro Cultural Garín, donde
continuarán los espectáculos y propuestas
habituales.
El Seminari se pone al día,
pero sin romper con su historia. Una actualización
necesaria en tiempos donde la experiencia también
forma parte del espectáculo.
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