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En ese marco, el Municipio intervino en
varios episodios recientes vinculados a basurales clandestinos.
Uno de ellos ocurrió en Garín, donde un
vecino fue sancionado por arrojar residuos en la vía
pública. Según se informó, fue detectado
descargando restos de obra -machimbre, chapas y otros
desechos- desde un carro remolcado por un vehículo
particular. La intervención derivó en el
labrado de actas por contaminación ambiental y
la retención del vehículo.
Este tipo de acciones se repitió
en al menos cinco oportunidades en las últimas
semanas, con sanciones tanto a particulares como a empresas,
en un intento por frenar prácticas que, lejos de
ser aisladas, forman parte de un problema estructural.
Pero el foco principal estuvo puesto en
el predio ubicado en Paraná y Ruta 26, en Ingeniero
Maschwitz, un lugar que desde hace tiempo concentra conflictos
vinculados a la acumulación ilegal de residuos
y que recientemente fue escenario de incendios intencionales.
A partir de una orden del Juzgado Federal
de Campana, el Municipio asumió la custodia del
predio y desplegó un operativo integral con participación
de distintas áreas: Seguridad, Inspección,
Infraestructura, Hábitat, Zoonosis, Defensa Civil
y Bomberos, entre otras. El objetivo fue doble: contener
los riesgos inmediatos y avanzar en un diagnóstico
más preciso de la situación.
En el lugar se detectaron múltiples
irregularidades: disposición clandestina de residuos,
quema de materiales para la extracción de cobre,
acopio ilegal de contenedores y presencia de animales
en condiciones sanitarias deficientes. Incluso se registraron
capas de basura de varios metros de profundidad, lo que
generó acumulación de gases y dificultó
la extinción de los focos ígneos.
En paralelo, se realizaron clausuras en
predios aledaños, se relevaron situaciones de vulnerabilidad
social y se avanzó en controles sanitarios, con
posible intervención de organismos provinciales
y nacionales.
La situación también derivó
en una causa judicial: un hombre de 27 años fue
detenido acusado de provocar incendios intencionales,
además de amenazas a vecinos y violación
de clausuras previas.
Mientras tanto, el Municipio anunció
la ampliación del servicio de recolección
domiciliaria, que desde ahora alcanzará los seis
días semanales en todo el distrito. La medida se
implementa tras la incorporación de nuevos camiones
a la flota y apunta a unificar la frecuencia en todas
las localidades.
Sin embargo, más allá de
los operativos, las sanciones y la mejora en la recolección,
el problema de fondo parece mantenerse intacto. La aparición
recurrente de basurales ilegales, la reincidencia de prácticas
clandestinas y la necesidad constante de intervención
estatal dejan entrever que no se trata solo de una cuestión
de control, sino también de hábitos, costos
y responsabilidades compartidas.
Porque, en definitiva, la basura no desaparece: cambia
de lugar. Y en ese traslado -muchas veces invisible- es
donde se juega una parte menos visible, pero más
profunda, del problema.
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