"Una mirada distinta de la realidad,
ni mejor ni peor, solo distinta"

El Sitio de Escobar - Prov. de Bs. As. - Argentina



Desde el 12 de Abril de 1998 en la red



Escobar, 09 de mayo de 2019

Gestión / NdeR

Recuperan la fachada y el color original del palacio municipal

Escobar amplía su Palacio Municipal siguiendo el proyecto original del arquitecto Salamone


compartir:
por @escobarsite

En el marco de las celebraciones por el 60º aniversario del distrito, las actuales autoridades municipales decidieron la ampliación de sus instalaciones siguiendo el proyecto original del arquitecto Salamone


La primera etapa ya concluyó. Consistió en el emparchado del revoque de sus paredes, el cambio del color exterior del edificio para volver al "gris original" y la restauración de rejas y postigos de sus aberturas.

Para la segunda etapa se prevé recolocar los motores de aires acondicionados sobre el techo para que queden ocultos, retirar la boca de salida de calefactores ya que la calefacción interior será provista por los mismos acondicionadores y reparar fisuras estructurales de los muros de la fachada.

Para la tercera y última etapa suponemos que será llevar nuestro emblemático reducto político lo mas posible al boceto original - ver foto- con torre, reloj y demas chiches incluidos.

 


 


Un pasado signado por pérdidas

La fachada del palacio pasó por muchos colores en respuesta a los humores de los habitantes de turno.
Los militares lucieron el impecable estilo del sepulcro blanqueado, que perduró por inercia en próximas gestiones.
Otros comenzaron a cruzarle algunas suaves y delicadas combinaciones con un tenue azul o gris, pero siempre prevalecía el blanco.
Con la llegada del "jinete eléctrico" se fue al amarillo y blanco y luego su ahijado combinó la cal con la sangre de buey y obtuvo el rosado indefinido que ostentamos por mucho tiempo y nadie se animo a tapar.

Analizar si el gris es de reformatorio o si tendríamos que llamar a un plebiscito con un catalogo de Alba en la mano es poco edificante y pone en evidencia nuestra incapacidad de ordenar los temas por orden de importancia.

Francisco Salamone fue uno de los operadores directos de un plan desarrollado en la década de 1930 para la consolidación de las obras públicas municipales a partir de la encomienda del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, por ese entonces a cargo de
Manuel Fresco.

Recientes investigaciones aclaran que mediante un sistema de bonos, la Provincia financió los planes edilicios de 110 municipios, preparados y ejecutados por sus propias autoridades, con autonomía de los organismos centrales. Si bien cada municipio elaboró su propia prioridad, dentro de estos planes participaron algunos programas arquitectónicos de interés común: plaza, mercado, matadero, cementerio, teatro, parque urbano.

Llegado los años treinta y contando con mas de un centenar de partidos, la provincia poseía una especie de tradición por los edificios municipales.

Salamone nos dejó 70 edificios en 31 localidades de 18 partidos. Con su genio, creatividad y contemporaneidad, cambió el paisaje bonaerense en concordancia con los sucesos del momento pero parte de su legado se perdió en la historia.

A lo mejor estamos signados a tener pérdidas como forma de aprendizaje o quizás solo es consecuencia de nuestra falla a la hora de controlar a nuestros gobernantes.

El proyecto original contemplaba un primer piso y una torre reloj de casi 30 metros dominando la ochava que nunca se realizó y según viejos malintencionados, los fondos fueron destinados para otras "prioridades".

Parece que con el tiempo se nos fueron perdiendo los zapallos que llevábamos en el carro. Algunos por propia torpeza del conductor y otros por la picardía de arrebatadores que aprovechaban los momentos de descuido para hacerse del botín.

Entonces me vino a la mente algunas de las mas emblemáticas historias del folklore urbano que hablan de perdidas famosas en nuestro territorio.
La repavimentación de la ruta 25 de Coto hasta el Paraná con un presupuesto de 100 millones supuestamente enviado por De Vido. La pavimentación de la calle Mérmoz y Libertad. La máquina vial que se evaporó en el aire. El Camión que se fue solo de Garín y nunca apareció. El acceso a la escuela de Torres supuestamente asfaltado cientos de veces.
El entubamiento del arroyo lindero al Hospital del Bicentenario. El Tajamar entubado varias veces. La segunda plaza que nos dejó Doña Tapia de Cruz y que se perdió. Bueno está, pero llena de casas.
También podemos recordar las viandas perdidas de los médicos de los centros de salud. Las herramientas de las cooperativas y ni que hablar de los terrenos linderos al ferrocarril. De hecho las antiguas edificaciones tenían la puerta principal para el lado de las vías. Hoy todavía podemos corroborarlo con una casa pegada a la Cámara de Comercio. O sea que se perdió una calle o varias.
Claro que a Ud. se le ocurrirán otras cosas para enumerar pero la idea está.

Seguramente estas son solo historias de viejos que juegan a las cartas en el club. Quizás nada de esto pasó. Quizás Salamone nunca nos dejó una torre y quizás y solo quizás lo importante termina siendo que color pintamos una pared.


::Breves
(...)
Ver mas...


::Recomendado


















© Prohibida su reproducción sin la autorización de los autores intelectuales.
Los artículos publicados en la columna de opinión son de responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente el pensamiento de los editores de este portal